Nuestra propuesta en 10 puntos

Esta lista de 10 puntos toma en cuenta criterios establecidos en múltiples convocatorias nacionales e
internacionales que incluyen al cine documental en sus bases. Consideramos fundamental que nuestras
convocatorias se correspondan a la práctica de nuestro trabajo. No menos importante es que estén
homologadas con el resto de convocatorias para no entorpecer nuestras posibilidades de coproducción y/o
financiación internacional.

  1. Las convocatorias de fomento del cine documental deberían ser programadas en el
    calendario anualmente. Creemos que el hecho de que su publicación sea imprevista,
    entorpece el trabajo de las personas beneficiarias y las hace susceptibles a
    irregularidades. También consideramos que el rango de tiempo de subscripción de 15
    días desde su publicación es insuficiente. Este debería ampliarse hasta dos meses ya que
    los proyectos de creación documental están en constante transformación porque su
    materia prima está viva, y es en el momento de ser publicada la convocatoria, cuando
    cerramos el texto de cara a la administración.
  1. Creemos que los fondos son necesarios para incentivar todo el proceso de creación, para
    esto proponemos introducir en cada convocatoria el estímulo a proyectos en estatus de
    Desarrollo por una parte y proyectos en estatus de Producción por la otra. Esto ayudaría
    no sólo a quienes llevamos a cabo los proyectos, que tendríamos un incentivo para
    desarrollar nuestros trabajos en las distintas fases del documental, sino que permitiría un
    seguimiento de la calidad de las producciones en toda su evolución. Los proyectos
    elegidos en las primeras fases podrían pasar a las siguientes con una valoración
    reconocida, aunque eso no signifique que los proyectos no puedan presentarse en
    cualquier fase de su desarrollo.
  2. El sistema de puntuación por el que se escogen los proyectos debería considerar
    principalmente aspectos artísticos, de calidad y de viabilidad técnica; la temática no
    debería formar parte de los criterios a evaluar. Consideramos que los proyectos deberían
    ser valorados por un comité que integre el análisis técnico de las instituciones, con la
    obligatoria participación de especialistas independientes que formen parte del sector y
    que no estén comprometidos con las personas beneficiarias. En otras convocatorias
    públicas suelen importar a sus jurados para fortalecer la transparencia. Este comité de
    especialistas no debe permanecer anónimo, sino ser publicado al mismo tiempo que la
    lista de personas beneficiarias.
  1. Las películas beneficiadas se notifican 6 meses después del cierre de la convocatoria y
    no tiene suficiente flexibilidad de cambios. Las regulaciones de esta sólo son
    funcionales para el formato de documental que es construido desde un escritorio, por lo
    tanto creemos fundamental ampliar la mirada hacia documentales que tienen como
    materia prima a la realidad que transcurre, y que es cambiante. Las instituciones deben
    entender estos mecanismos propios del documental y no esperar guiones cerrados como
    los de la ficción. Por esto consideramos que no sólo 6 meses es demasiado tiempo para
    la financiación, sino que un diálogo entre las instituciones públicas y nuestro sector es
    fundamental para que conozcan la naturaleza de nuestra labor y elaborar convocatorias
    más eficientes.
  2. Consideramos que el presupuesto de creación documental debería tener fijados unos
    mínimos que se respeten y no depender de los flujos presupuestales. Además,
    consideramos que el dinero asignado para cada línea no debe trasladarse a otros fines.
    Esto último puede ser fuente de arbitrariedades que nos ponen en desventaja.
  3. Consideramos que la convocatoria ya tiene suficiente documentación vinculante con los
    solicitantes y las obras, como para tener garantías de que estas se llevarán a cabo
    satisfactoriamente, con lo cual el actual fraccionamiento de pago por parte de la
    administración nos parece desventajoso. Igualmente, creemos que tanto el
    reconocimiento de coste como las minoraciones en general no se adecuan a la estructura
    de producción real de una película documental.
  4. En muy raros casos los que nos dedicamos al cine documental podemos contar con un
    ‘guión definitivo’, por lo que no debería pedirse como requisito. Sugerimos actualizar
    los formularios de financiación. Están obsoletos de acuerdo a las nuevas tecnologías y
    modos de producción (por ejemplo, siguen apareciendo costes de laboratorio y de
    película).
  5. Consideramos que el requisito formal de alta empresarial de la empresa productora,
    desde la aplicación del proyecto hasta la entrega de la película, discrimina a muchas
    obras. La naturaleza cultural y no industrial de nuestro trabajo hace insoportable los
    cargos mensuales del régimen de autónomos y las pequeñas empresas productoras,
    dentro de un escenario competitivo incierto. La mayoría de las empresas que hacen
    documentales sólo pueden darse de alta en el momento en que es financiado el
    proyecto.
  6. En la convocatoria actual no son subvencionables proyectos que hayan empezado a
    rodar antes del momento de la presentación de la solicitud, tampoco proyectos con
    compromisos firmados que hacen irreversible la fecha de rodaje. Pedimos que se
    eliminen ambas condicionantes. No toma en cuenta la naturaleza del rodaje documental,
    donde en la mayoría de las veces la investigación y el rodaje se mezclan. Por otra parte
    estorba en el obligado proceso de financiación que requiere compromisos de
    coproducción y en la mayoría de los fondos de fomento a la producción, un montaje de
    al menos 10 minutos de duración.
  7. Tanto en nuestra ley de cine, en la información de la Consejería de Cultura y
    Patrimonio Histórico, como en las convocatorias, utilizan la denominación
    ‘Largometraje’ para referirse a largometrajes de ficción. Esto genera confusiones y
    suele inducir al estigma de que el cine documental es un género menor. En realidad
    largometraje es un término que se contrapone a medio o cortometraje, y se refiere sólo a
    la duración del producto. La convención internacional aceptada es que las películas
    documentales de una duración superior a una hora se denominan ‘Largometraje
    documental’, así como las ficciones superiores a 70 minutos ‘Largometraje de ficción’.

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